La ciudad

Y sucedió que en el siglo IX d.c entre los vastos bosques y rutas comerciales, se erigió una fortificación que cambiaria la historia de dicho lugar. Bohemios se hacían llamar aquellos que fundaron Wroclaw, erigiendo al lado derecho del rio Oder y actual lugar de la catedral un castillo como asentamiento de una nueva ciudad.

Posteriormente El duque Mieszko I anexionó la ciudad al estado Polaco. Fueron décadas de desarrollo hasta convertirse en una de las ciudades más importantes y crecientes de todo Polonia. Tras la invasión tártara del siglo XII el centro de la ciudad fue trasladado a la margen izquierda del rio.

Durante los siguientes centenarios Wroclaw se convirtió en una ciudad multicultural debido a que Bohemios, austriacos, Prusianos y Judíos dominaron estas tierras. Durante la segunda guerra mundial quedó devastada por el ejército rojo soviético hasta el punto de que el 75% de la ciudad fue arrasada.

Tantos cambios han hecho que la capital de Silesia no sea solo una ciudad típica centro-europea, si no una ciudad joven y en eterno movimiento en la que más allá del casco antiguo la ciudad se estira saltando sobre meandros, esquivando brazos de ríos, brincando sobre puentes

Mencionábamos el casco antiguo siendo uno de los más preciosos de Europa. Cada rincón esconde una peque?a joya por descubrir, ya sea su ayuntamiento gótico-barroco-renacentista como la plaza que lo rodea con sus pintorescas casas de colores y de diferentes estilos dando la sensación de estar viviendo un sue?o mágico.

Para los devotos de la cultura religiosa, Wroclaw es un paraíso por descubrir. Con el ladrillo y piedra como aliados, se alzan estructuras de todo tipo de doctrinas. Pero como eje principal se encuentra el barrio Ostrow Tumski (isla de la catedral) y en la que en cada rincón imponentes iglesias le disputan el territorio a la majestuosa catedral.

La iglesia de Sant Elizabeth es otra parada obligatoria. Con su prominente torre de ladrillo alzándose sobre los 90 metros, podrá descubrir rincones escondidos de la ciudad o simplemente otear el horizonte dejándose llevar por sus mágicas vistas.

La realidad de Wroclaw es la vitalidad de sus calles, el contraste que puede encontrar entre poder dar un paseo en barco por el rio Oder o tomar una cerveza en uno de sus diversas tabernas engalanadas la mayoría de ellas con diferentes atrezos que no le harán sentir indiferente y que le llevarán a querer descubrir los secretos de cada una de ellas.

Para los más verbeneros es una ciudad que no duerme, con un ambiente juvenil, alegre y vivo. La oferta de ocio es infinita desde los locales más modernos del momento hasta callejones penumbrosos todos les sorprenderán por la calidez de sus locales y en los cuales podrá invitar o ser invitado a bailar por la clientela, debido a que a los polacos les encanta bailar.  (PICTURE)

Para terminar, no podemos olvidar a sus habitantes mas famosos, Los enanos de Wroclaw. Estos diminutos seres permanecen inmóviles día y noche esperando ser encontrados. Cuenta una de las tantas leyendas que existen, que durante la época del comunismo aparecían pintadas y mensajes democráticos en contra del extinto gobierno. Estos ante la impotencia de no saber quienes eran los culpables arrestaban a jóvenes inocentes. Cansados de esta situación unos mágicos seres aparecían de la nada al lado de los mensajes defendiendo la inocencia de estos jóvenes y asumiendo la responsabilidad de estos actos, pero al estar hechos de bronce y fundidos al suelo el gobierno no pudo hacer nada más que resignarse.

Hoy en día es símbolo de la ciudad y de la democracia. Cientos de ellos inundan las calles representando distintas escenas cotidianas. Esto puede representar lo que es la ciudad hoy en día imaginativa, divertida, cultural y social.